El vuelo con suerte del Pan Am Flight 6
Un día el piloto nota que algo anda mal, bueno, no algo, dos algos, primero un motor empezó a girar a más RPM de las que debía, pero si bien lograron bajarle la velocidad la hélice seguía en un paso muy amplio (muchos motores a hélice son de paso variable) y terminaba resultando un freno.

Esto aumentaba el consumo y a hacerle perder altitud y velocidad, estamos hablando de un Boeing 377 Stratocruiser, una bestia de cuatro motores a hélice del fin de la segunda guerra, un avión de pasajeros de la segunda generación cuando apenas empezaban a ser reemplazados por los motores a reacción.
En un vuelo entre Hawaii y los EEUU lo único que hay para hacer en caso de emergencia es rezar un poco, pero faltaba más, porque un segundo motor empezó a fallar ¡Dos motores menos! Con la mitad de su potencia y océano por todas partes el cálculo que hacían los pilotos era que no alcanzaría el combustible ni la potencia para llegar ni a un lado ni al otro, y 1956 no era un año con GPS ni mucha ayuda posible para un avión semejante.
Así pues se contactaron con la guardia costera y por suerte había un barco relativamente cerca, el USCGC Pontchartrain, así que el capitán del avión se dirigió a la posición de este buque a baja altura con los dos motores que le quedaban.
No iba a ser la primera vez para este modelo en aterrizar en el mar, ya el vuelo 845/26 de la misma línea aérea había sufrido la misma situación y la cola se había desprendido matando a algunos pasajeros. Sabiendo esto el capitán ordenó a las azafatas que reubicasen a todos los pasajeros de la cola hacia adelante, además para permitir el rescate la idea era amerizar en plena luz del día aun con el riesgo de que el oleaje aumentase.

A 170km/h, con los flaps en posición máxima y a la vista del Pontchartrain, el avión tocó el mar.
Una de las alas dio con una ola haciendo girar al avión y este movimiento quebró la cola, pero los 31 pasajeros a bordo se salvaron sin problemas, sólo un bebé se golpeó fuerte (en esa época las madres los llevaban en sus manos). Rápidamente la tripulación del barco los rescató y minutos después el avión se iba a pique.
¿Las únicas víctimas? 44 jaulas con canarios, 3300 canarios, pobres pajaritos, se hundieron con el avión


Lo más interesante de este caso, previo al más famoso del río Hudson en NY hace poco, es la secuencia perfecta de fotos y video del suceso, algo atípico, pero el vuelo 6 de la extinta Pan Am tuvo mucha suerte.
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